lunes, diciembre 19, 2011

Basuras existenciales



Si es verdad que es suficiente la carga de cada día, ¿Por qué entonces insistimos en cargar para el día siguiente nuestras penas y dolores? Y aún hay quienes los cargan para la semana siguiente, el mes siguiente y año tras año…

Nos apegamos al sufrimiento, al resentimiento, como nos apegamos a esas cosillas que guardamos en nuestros cajones, sabiéndolas inútiles, pero sin el coraje para deshacernos de ellas.

Vivimos con la basura de la existencia, cuando todo sería más claro y limpio con el corazón renovado.

Las marcas y cicatrices están para que nos acordemos de la vida, de lo que fuimos, de lo que hicimos y de lo que debemos evitar. Aún no han inventado una cirugía plástica del alma, donde se puedan quitar todas nuestras vivencias y dejarnos como nuevos. Menos mal.

No debemos olvidarnos de nuestro pasado, de donde vinimos, de lo que hicimos, de los caminos que atravesamos.

No podemos olvidarnos de nuestras victorias, nuestras caídas y nuestras luchas. Menos aún de las personas que encontramos, esas que direccionaron nuestra vida, muchas veces sin saberlo.

Lo que no podemos es cargar día tras día, con terquedad, el odio, el rencor, las heridas, el sentimiento de derrota.

Lo creas o no, pero perdonar a quien nos hirió, le duele más a esa persona que el odio que podamos sentir toda una vida. Las viejas ofensas se transparentan en nuestro rostro y en nuestros actos, moldeando nuestra existencia.

Precisamos, con mucha osadía y valor, abrir la gaveta de nuestro corazón diciendo: Yo no necesito más de esto, no me trae ningún beneficio y puedo vivir sin ello.

Y cuando solo queden los recuerdos de las fiestas, del bien que nos hicieron, de las rosas secas pero cargadas de amor, habrá más espacio para nuevas experiencias, para nuevos encuentros. Estaremos más ligeros, más fáciles de ser cargados, incluso por aquellos que ya nos aman.

¿No es la expresión del rostro la que muestra lo que está dentro del corazón? Con el corazón abierto y limpio nos volvemos más bonitos y atractivos, las cosas buenas comenzarán a suceder.

Luz atrae, belleza atrae. ¡Intenta esa experiencia!... Tu vida es única y merece que, cada día, le des una oportunidad de ser rica y feliz.

Autor: Letícia Thompson

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